La intensa jornada festiva del 8 de septiembre en Baza se cerró con la procesión de afecto y de respeto que los bastetanos dedican a su patrona, la Virgen de la Piedad. La comitiva, presidida por el obispo de la diócesis, Mons. Francisco Jesús Orozco, acompañado en todo momento por la Hermana Mayor de la Hermandad de la Virgen de la Piedad de Baza, María Piedad Checa, y por el párroco de San Juan y rector del templo de la Piedad, Pablo Rodríguez, partió a las ocho de la tarde para recorrer las calles del centro de la ciudad con veneración y fervor. Delante de la imagen, portada a hombros de sus horquilleros, decenas de ciudadanos alumbrando el paso de la virgen y cumpliendo en muchos casos la promesa realizada a la Piedad. Participaron también las Hermandades y Cofradías de la ciudad y algunas de la comarca, junto con la Hermandad de la Virgen de la Piedad de Guadix, Cascamorras, etc.
Tras la imagen, bajo mazas, las corporaciones municipales de Guadix y Baza, cumpliendo una vez más la histórica tradición que les une bajo el amparo de la virgen que encontró un accitano en las obras de la Merced, en pleno barrio bastetano de San Juan.
La procesión transcurrió con total normalidad, con los habituales saludos en la puerta del Hogar San José y en la Plaza Mayor. La novedad de esta edición fue el saludo que ofreció a la patrona el Grupo Municipal de Coros y Danzas, que a la llegada a la Plaza de las Eras le bailó tres de las piezas más relevantes de su repertorio, un emotivo detalle que gustó mucho y que agradecieron los espectadores.
Culminada la procesión y con la Piedad en casa, las corporaciones municipales regresaron al antiguo Ayuntamiento, hoy museo, para devolver los pendones oficiales y dar por concluido el acto. En ese momento, el Cascamorras, que este año ha sido Antonio J. Vera, lleva a cabo la última jura de bandera en Baza. Merece la pena destacarse este año también el gesto que el alcalde de Baza, Pedro J. Ramos, ha tenido con la población gitana de la ciudad; en vez de portar la tradicional vara de mando, que sí llevaba el primer teniente de alcalde, Ramón López, Ramos llevó prendido a su brazo una cachava gitana confeccionada y regalada por un vecino.
La jornada del 8 de septiembre se había iniciado, como es costumbre, con la misa solemne en la iglesia de la Piedad en honor de la patrona, una celebración que volvió a reunir a decenas de bastetanos y que ofició el obispo de la diócesis junto al clero de la ciudad. Multitudinaria también fue la ofrenda floral que la Piedad recibió en la tarde del 7 de septiembre, muestra y ejemplo del fervor que Baza siente por ella.

